Hallazgo mosaico Écija

Las obras del Ayuntamiento de Écija sacan a la luz un mosaico romano de cinco metros y restos de unas termas

Doce días después del inicio de las catas arqueológicas asociadas a la rehabilitación de las Casas Consistoriales de Écija, los trabajos han deparado un hallazgo de considerable relevancia histórica: un fragmento de mosaico romano de unos cinco metros de longitud con un patrón geométrico que el arqueólogo municipal Sergio García-Dils ha definido como de “ornamentación realmente excepcional”

Junto al mosaico, a una cota de aproximadamente dos metros y cuarenta centímetros de profundidad, han aparecido también conductos correspondientes a lo que habría sido una instalación termal de uso doméstico. 

El nuevo mosaico hallado en Écija. Fuente: Ayuntamiento de Écija.

El hallazgo se localiza en lo que los expertos identifican como la cuarta manzana de viviendas de época romana documentada en el entorno de la Plaza de España, conocida popularmente como El Salón. Lo que ha sobrevivido es una franja lateral del mosaico original. La parte central quedó destruida durante las cimentaciones del edificio del siglo XVI que actualmente ocupa el solar. Esta franja habría rodeado originalmente una escena figurativa dedicada a las estaciones del año. 

Detalle del mosaico hallago. Fuente: Ayuntamiento de Écija.

Astigi, una de las colonias romanas más relevantes de Hispania 

El descubrimiento no sorprende a quienes conocen el subsuelo de Écija. La ciudad, fundada oficialmente por Octavio Augusto hacia el 14 a.C. con el nombre de Colonia Augusta Firma Astigi, fue capital de uno de los cuatro conventos jurídicos de la provincia romana de la Bética y una de las colonias romanas más importantes de la península ibérica.

Su subsuelo ha deparado a lo largo de los siglos una colección de mosaicos que se cuenta entre las más ricas de España, parte de los cuales pueden verse hoy en el Museo Histórico Municipal de la ciudad. Que las obras en pleno centro de Écija produzcan hallazgos de este tipo es ya relativamente habitual. 

Las obras han podido seguir su curso 

La alcaldesa de Écija, Silvia Heredia, confirmó que el mosaico no se conservará in situ. La coincidencia del hallazgo con parte de la cimentación proyectada y las limitaciones de altura libre en el espacio han determinado su traslado a otro espacio que garantice su conservación, sin necesidad de rehacer el proyecto arquitectónico aprobado.

El concejal de Urbanismo, Ángel Peña, subrayó que las obras de rehabilitación no se han paralizado en ningún momento. De forma paralela a la actividad arqueológica, ya se están ejecutando trabajos de hormigonado de limpieza y cimentación en la fachada principal. “Las obras avanzan conforme lo hace la arqueología”, señaló Peña. 

Los trabajos arqueológicos continuarán durante gran parte del tiempo que duren las obras, lo que abre la posibilidad de nuevos hallazgos en las distintas cotas del solar. El equipo de arqueología trabaja en distintos niveles de forma simultánea a la ejecución del proyecto de edificación, en una fórmula que permite compatibilizar la investigación del yacimiento con el avance de la rehabilitación

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La Catedral de Málaga completa su fachada principal después de 250 años

La Catedral de Málaga, conocida popularmente como ‘La Manquita‘ por llevar siglos sin terminar, se encuentra en un momento clave de sus obras de rehabilitación en sus cubiertas: el inicio de la construcción de un nuevo frontón en su fachada principal, una parte del templo que permanecía inacabada desde el siglo XVIII.

Desde que en 2023 se iniciasen lo trabajos de finalización de las cubiertas de la Catedral, estos se encuentran en un momento en el que se llevará a cabo la colocación de los primeros sillares del frontón triangular que el arquitecto malagueño Antonio Ramos concibió en su proyecto original del siglo XVIII y que quedó inconcluso cuando las obras se paralizaron, sin que se volvieran a retomar. 

Fase de colocación de las cerchas de madera en la nave central. Foto: Alex Zéa.

El director de Patrimonio de la diócesis de Málaga, Miguel Ángel Gamero, lo describió con precisión: “Todos los malagueños tienen en su memoria la imagen de un hastial sin terminar. Ahí se detuvieron las obras en el siglo XVIII, y ahora se colocan los primeros sillares de su culminación definitiva.”  

Técnica tradicional con medios contemporáneos

La intervención en este gran símbolo patrimonial de Málaga combina los sistemas constructivos históricos con tecnología actual. 

Los arquitectos han tenido que regresar a los tratados clásicos de arquitectura que vienen de la antigüedad para estudiarlos de nuevo y poder terminar y recuperar las técnicas con las que se ejecutaban este tipo de elementos en el siglo XVIII, adaptándolas después a los estándares de seguridad y precisión actuales.

El deán del templo, José Ferrary, ha señalado que es la fase más complicada y técnica de toda la obra. «Hemos tenido que volver al modo tradicional de construir, haciendo sillares de piedra, incluso un concepto que se estudiaba en la Faculta que se llama ‘éntasis‘, que consiste en corregir la visión de los elementos para que cuando los contemplemos dé una visión correcta y equilibrada del hastial». «La ciencia y la técnica al servicio de la construcción de la Catedral y de los pilares que antes se tallaban a mano por los canteros y que ahora se hace con una tecnología especialidad».

El frontón triangular irá rematado por nueve esculturas monumentales en la fachada principa, todas ellas pareadas con cuatro apóstoles a cada lado de la fachada y con un frontón triangular que se coronaría con la figura de Cristo en la cúspide. «Recordemos que todo un apostolado iba situado en el perímetro de la Catedral y que los pedestales vacíos estaban concebidos para tener esculturas que podrían superar los tres metros de altura, aunque su diseño final aún está en proceso de definición.  

Proyecto del tejado para cubrir la Catedral de Málaga. Foto: Marina Uno Arquitectos

En paralelo a estos trabajos, avanza la ejecución de la gran estructura de madera sobre la que descansará la nueva cubierta, que recibirá aproximadamente 60.000 tejas cerámicas artesanales diseñadas específicamente para el templo. Las piezas, reinterpretación contemporánea de la teja árabe y romana, combinarán tonos blancos roto y coñac con acabados vidriados en crema y tostados para mantener la unidad estética del conjunto monumental. 

Imagen actual de la fachada principal de la Catedral de Málaga. Imagen de CatedraldeMalaga.com

Una obra de 22,5 millones de euros

El proyecto de rehabilitación, presupuestado en 22,5 millones de euros, está cofinanciado por la Junta de Andalucía, el Ayuntamiento de Málaga, la Diputación Provincial, la Fundación Unicaja y el Cabildo Catedralicio. Las obras han superado ya el ecuador de la intervención prevista.

Su finalización está prevista para mediados de 2027, aunque el plazo podría ajustarse en función de la complejidad técnica de las fases que restan. 

Cuando concluyan, la Catedral de Málaga tendrá por primera vez en su historia la fachada que su arquitecto imaginó. Poco más de 250 años después. 

«La Catedral de Málaga sigue creciendo, sigue aportando, sigue finalizando, y todo ello lo hace respectando los tiempo, respectando la historia y respectando aquel concepto de Catedral que tuvo en su mismo nacimiento», se incide desde el Cabildo Catedral de Málaga.

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Así avanzan las obras del tejado de la Catedral de Málaga

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Perspectiva contemporánea de la fachada principal del Empire State Building en el entorno urbano de Manhattan.

El Empire State Building cumple 95 años: el hito que transformó la ingeniería civil en altura

La inauguración del Empire State Building en la década de 1930 supuso una revolución en la ingeniería civil. Su ejecución introdujo los principios de la producción manufacturera en la edificación en altura, redefiniendo la gestión logística, la optimización de plazos y la planificación de las estructuras urbanas contemporáneas.

El pasado 1 de mayo de 2026, el Empire State Building cumplió 95 años desde su inauguración oficial. El activo mantiene su registro de ocupación y volumen de visitas anuales que, de acuerdo con los datos de sus empresas gestoras, lo sitúan como la atracción turística con mayor afluencia de Nueva York por cuarto año consecutivo. El aniversario invita a analizar una ejecución constructiva que supuso un hito para la edificación desde la perspectiva técnica actual.

Todo empezó como una competición de promoción inmobiliaria. A finales de los años veinte, John Jakob Raskob, alto directivo de General Motors, y Walter Chrysler, de la corporación automovilística homónima, iniciaron una carrera comercial por levantar el edificio más alto de Nueva York. Con el proyecto de Chrysler ya en marcha, Raskob reunió a un grupo de inversores, encargó el diseño al estudio de arquitectura Shreve, Lamb & Harmon y adquirió el emplazamiento del antiguo Hotel Waldorf-Astoria, en la Quinta Avenida con la calle 34, en el Midtown Manhattan.

Un proyecto diseñado en dos semanas y levantado en trece meses

William F. Lamb, el arquitecto principal del estudio, realizó los planos de distribución en dos semanas. Las instrucciones del promotor fijaban un presupuesto cerrado, un máximo de 28 pies (8,53 metros) entre ventana y pasillo, la mayor cantidad de plantas posible y una fecha de entrega inamovible: el 1 de mayo de 1931. El plazo total sumaba un año y seis meses desde los primeros bocetos. La excavación comenzó el 22 de enero de 1930 y la construcción de la estructura arrancó el 17 de marzo de ese mismo año.

Más de 3.400 trabajadores diarios participaron en las obras, logrando levantar hasta cuatro plantas y media por semana en los periodos de mayor actividad. La estructura principal quedó completada en septiembre de 1930, 23 semanas después del inicio de los trabajos. El edificio abrió sus puertas tras 410 días de ejecución. El coste total ascendió a 40,9 millones de dólares, situándose por debajo del presupuesto inicial estimado en 50 millones. Para alcanzar esa velocidad de ejecución, Lamb aplicó a la construcción en altura los principios de la cadena de montaje de la industria manufacturera, coordinando el suministro logístico de materiales para su instalación inmediata.

Art Déco, retranqueos y la silueta de un lápiz

El diseño del edificio responde a la normativa urbana de su época. La regulación de zonificación de Nueva York de 1916, aprobada para garantizar la entrada de luz natural a la vía pública, obligaba a las estructuras en altura a retranquearse progresivamente a medida que crecían. El estudio diseñó la torre con un perfil escalonado que reduce su sección gradualmente desde la base hasta la aguja. El resultado constructivo se adscribe al estilo Art Déco, caracterizado por líneas verticales que enfatizan la altura, ornamentación geométrica en la fachada, revestimiento de piedra caliza de Indiana y granito, y un total de 6.514 ventanas.

Para la ejecución de la obra se emplearon 57.000 toneladas de acero estructural, 10 millones de ladrillos, 210 columnas de cimentación ancladas en la roca de granito de Manhattan y cerca de 1.900 kilómetros de cable de ascensor. El edificio consta de 102 plantas y alcanza los 381 metros de altura hasta la cubierta, llegando a los 443 metros si se contabiliza la antena. En el momento de su inauguración era el inmueble más alto del mundo, registro que mantuvo durante cuarenta años hasta la finalización de la torre norte del World Trade Center en 1971.

Un símbolo que tardó en rentabilizarse

La apertura del 1 de mayo de 1931 coincidió con los efectos económicos de la Gran Depresión, lo que provocó que gran parte del espacio destinado a oficinas permaneciera sin arrendar durante sus primeros años de actividad, recibiendo críticas en los medios de comunicación de la época por su baja ocupación inicial.

La dirección del inmueble encontró en el observatorio de la planta 86 una vía de ingresos complementaria mediante el cobro de diez centavos por el acceso a los telescopios de la ciudad. Durante los primeros seis meses, este espacio recaudó más de 3.000 dólares. Esta vía de negocio comercial permitió el mantenimiento operativo del edificio hasta la estabilización de los indicadores económicos del país.

Con el tiempo, el Empire State se integró en la cultura popular y cinematográfica, apareciendo en más de 250 producciones audiovisuales. Asimismo, el Instituto Americano de Arquitectos lo incluyó en la primera posición de su listado de edificaciones de referencia en Estados Unidos.

Noventa y seis años después, sigue evolucionando

En 2009 se ejecutó una inversión de 65 millones de dólares inyectados en actuaciones de eficiencia energética que permitieron al inmueble obtener la certificación LEED Gold (Leadership in Energy and Environmental Design), un reconocimiento técnico enfocado en la sostenibilidad para edificios históricos. Los trabajos incluyeron la restauración del vestíbulo Art Déco y la actualización técnica de los observatorios de las plantas 86 y 102.

Para conmemorar el 95 aniversario, la empresa propietaria Empire State Realty Trust desarrolla a lo largo de 2026 un programa de actividades y encuentros en sus instalaciones. Estas acciones comerciales confirman la vigencia de una infraestructura que destaca en la historia de la edificación como un ejemplo de optimización de plazos, gestión presupuestaria y desarrollo de ingeniería estructural.

Fotos: Empire State Building Realty Trust

Fuente: Empire State Building, ArchDaily, ArchEyes, Revista Minerva, E-zigurat, Punto Convergente (UCA), Report News México

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De aerogeneradores a puentes: la segunda vida de las palas eólicas 

La energía eólica es una de las grandes protagonistas de la transición energética, pero también plantea retos. Uno de ellos es el hecho de qué hacer con las palas de los aerogeneradores cuando su vida útil llega a su fin. 

Debido a las condiciones extremas que deben soportar durante décadas, las palas de un aerogenerador están fabricadas con materiales compuestos de fibra de vidrio o carbono, a diferencia de otros componentes de un molino de viento, como el acero de la torre o los metales del generador. Esto las hace extremadamente resistentes, pero también difíciles de reciclar, lo que complica su reutilización una vez desmontadas. 

Vida útil de los aerogeneradores 

La mayoría de las palas de aerogenerador tienen una vida útil de entre 20 y 25 años, por lo que muchos de los parques eólicos instalados a comienzos de siglo están empezando a ser renovados. Esto significa que miles de palas están siendo retiradas en todo el mundo. 

Así, se estima que para 2030 Europa podría generar entre 40.000 y 60.000 toneladas de residuos procedentes de palas eólicas, lo que ha impulsado la búsqueda de soluciones alternativas a su depósito en vertederos. 

Una segunda vida: su reutilidad en construcción

Las palas de aerogenerador están diseñadas para ser extremadamente ligeras y, al mismo tiempo, muy resistentes. Estas características han llevado a investigadores e ingenieros a plantear una idea sencilla pero ingeniosa: reutilizar las palas como elementos estructurales en infraestructuras que precisen de las mismas necesidades, como puentes y pasarelas. Dos palas pueden colocarse en paralelo para crear la estructura principal de una pasarela, sobre la que se instala posteriormente el tablero, aprovechando así la forma aerodinámica y la resistencia de las piezas originales. 

Existen ya varios proyectos piloto con esta filosofía, siendo uno de los más conocidos BladeBridges, impulsado por investigadores de la Universidad Queen’s de Belfast dentro de la red internacional de investigación Re-Wind. Las pruebas realizadas han demostrado que estas estructuras pueden soportar cargas considerables, incluso el paso de maquinaria pesada como excavadoras.  

Diseño planteado por la red Re-Wind

En otros proyectos europeos y estadounidenses se han construido prototipos de pasarelas y pequeños puentes utilizando este tipo de materiales, confirmando su viabilidad técnica como solución de economía circular. 

Economía circular aplicada a las infraestructuras 

Reutilizar palas de aerogenerador tiene varias ventajas desde el punto de vista ambiental y constructivo. Por un lado, evita que materiales compuestos de gran tamaño acaben en vertederos o incineradoras. Por otro, permite reaprovechar elementos de alta ingeniería que ya han sido diseñados para soportar grandes esfuerzos y condiciones climáticas extremas. 

Además, este tipo de soluciones puede reducir el consumo de materiales nuevos en determinadas infraestructuras ligeras, contribuyendo a un modelo de construcción más circular y eficiente. 

En algunos proyectos recientes, las palas también se están reutilizando para otros usos, desde mobiliario urbano hasta estructuras de infraestructuras energéticas o elementos de protección ambiental.

Prototipo de un modelo de merendero de Re-Wind.

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