Adiós a Frank Gehry, un icono de la arquitectura contemporánea mundial

Autor de obras icónicas y extravagantes que casi parecían esculturas, el arquitecto que convirtió el metal en olas, Frank Gehry ha fallecido a los 96 años. Con él se cierra definitivamente una época. Fue uno de los arquitectos más talentosos de su tiempo, enormemente productivo en la última etapa de su vida y uno de los pioneros en usar la tecnología en combinación con el metal, especialmente el titanio, para crear estructuras de una geometría nunca antes vista. Considerado como uno de los más destacados representantes del deconstructivismo, para él, la obra arquitectónica debía ser concebida como una obra de arte integral cuyo resultado pudiera asemejarse al ofrecido por una escultura.

Canadiense afincado en Los Ángeles, donde su estilo despuntó 

Nacido en 1929, su trayectoria revela una evolución profunda que va desde un funcionalismo inicial hasta un lenguaje expresionista y fluido asociado al deconstructivismo y a la exploración material y tecnológica más avanzada. Esta transformación constante convirtió su obra en referencia mundial.

Tras trasladarse a Los Ángeles desde su natal Toronto, Gehry estudió arquitectura en la University of Southern California y posteriormente urbanismo en Harvard. Sus primeros trabajos en estudios como Victor Gruen Associates le permitieron familiarizarse con la arquitectura comercial y con los principios del urbanismo moderno, aunque pronto comenzó a cuestionar las limitaciones de esos enfoques. 

Desde que abriera su estudio de arquitectura en Los Ángeles en 1962, Gehry dejó claro que no se parecía a ningún otro. Sus colecciones de mobiliario Easy Edges y Experimental Edges, elaboradas en la década de los años 70 a partir de cartón y tablero de fibra, fueron sus primeras obras en acaparar la atención nacional, al proponer soluciones de asiento asequibles, sostenibles y de producción masiva en pleno auge del movimiento medioambiental en Estados Unidos. Sin embargo, fue la renovación de su propio bungalow de dos plantas en Santa Mónica la que consolidó definitivamente su nombre en la arquitectura de vanguardia. 

Franck Gehry, uno de los arquitectos más talentosos de su tiempo falleció en su casa de Santa Mónica (California) a los 96 años. Foto: Mario Kroes.

El Guggenheim de Bilbao, un antes y un después en su carrera y para la ciudad 

Gehry se convirtió en una estrella internacional gracias al diseño del Guggenheim Bilbao, un edificio ondulante de titanio y piedra caliza que también definió su estilo arquitectónico. El proyecto no sólo revitalizó la ciudad, sino que desencadenó todo un auge económico y turístico que la transformó en el destino cultural que es hoy. 

La construcción del Museo Guggenheim Bilbao tuvo lugar entre octubre de 1993 y octubre de 1997 y el emplazamiento elegido, en una curva de un antiguo muelle de uso portuario e industrial, supuso la recuperación de la ría del Nervión para la ciudad y su reurbanización para la cultura y el ocio.

Debido a la complejidad matemática de las formas curvilíneas proyectadas por Gehry, éste decidió emplear un avanzado software inicialmente utilizado en la industria aeroespacial, CATIA, para trasladar fielmente su concepto a la estructura y facilitar su construcción. Para la piel exterior del edificio, el arquitecto eligió el titanio tras descartar otros materiales y comprobar su comportamiento en unas muestras que había en el exterior de su propio estudio. El acabado de las cerca de 33.000 finísimas planchas de titanio consigue un efecto rugoso y orgánico, al que se suman los cambios de tonalidad del material según la atmósfera reinante. Los otros dos materiales empleados en el edificio, piedra caliza y vidrio, armonizan perfectamente, logrando un diseño arquitectónico de gran impacto visual, hoy día convertido en verdadero icono de la ciudad en todo el mundo.

La parte más alta del edificio está coronada por un gran lucernario en forma de flor metálica que cubre el Atrio, uno de sus rasgos más característicos.

El Museo Guggenheim Bilbao catapultó a Frank Gehry a la fama y puso la ciudad vasca en el mapa internacional. Foto: guggenheim-bilbao.eus.

Impacto en todo el mundo 

Su obra es extensa y en ella destacan otros edificios como el Walt Disney Concert Hall, “gemelo” del Guggenheim y sede de la Filarmónica de Los Ángeles, situado en el centro financiero de la ciudad. Empezó a construirse en 1999 y fue inaugurado en octubre de 2003; no sólo fue aclamado por su diseño y por su acústica, sino que revitalizó estética y culturalmente el distrito.

En 2014, de la mano de Bernard Arnault y del entonces presidente francés François Hollande, inauguró otro de sus edificios estrella, la Fundación Louis Vuitton de París, 11.000 metros cuadrados de arte y cristal. Quedará ya como obra póstuma el Guggenheim de Abu Dabi, que tiene prevista su apertura para el próximo año 2026, tras más de 20 desde que se le encargó y con una década larga de retrasos, así como, precisamente la tienda de Vuitton en Beverly Hills, de casi 8.000 metros cuadrados.

El exterior del Walt Disney Concert Hall, sede de la Filarmónica de Los Ángeles. Foto: Mitch Diamond (Getty Images).

También la Casa Danzante, en Praga, inspirada en Fred Astaire y Ginger Rogers; o la bodega de Marqués de Riscal en Elciego, en Rioja Alavesa (País Vasco), forman parte de su extenso legado arquitectónico por todo el mundo.

Casa Danzante, en Praga.

Sus diseños han recibido más de cien premios en todo el mundo y su trayectoria ha sido reconocida por los prestigiosos Premio Pritzker (1989), y el Premio Príncipe de Asturias de las Artes en 2014.  

Bodegas Marqués de Riscal, en Elciego (País Vasco).

Fuente: El País, Revista AD, Museo Guggenheim Bilbao 

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