Londres estrena el V&A East: el museo diseñado por Balenciaga que invita a «dejar huella» 

El 18 de abril abrió sus puertas en el este de Londres el V&A East Museum, el nuevo espacio del Victoria & Albert que completa el campus cultural que la institución ha levantado en el Queen Elizabeth Olympic Park de Stratford.

Más de diez años de trabajo cristalizan en un edificio de cinco plantas diseñado por el estudio irlandés O’Donnell + Tuomey, una construcción que desde el primer momento hace de la arquitectura una declaración de intenciones: aquí se viene participar, no solo a contemplar

El museo nace en uno de los barrios que más ha cambiado en Londres en las últimas dos décadas. Stratford, transformada por los Juegos Olímpicos de 2012, se consolida ahora como un nuevo polo cultural de la ciudad con la apertura del V&A East Museum. El museo se suma al V&A East Storehouse, inaugurado en mayo de 2025 y diseñado por el estudio Diller Scofidio + Renfro, y a otros equipamientos del proyecto East Bank como la sede de Sadler’s Wells East, el campus de UCL, la London College of Fashion y nuevas instalaciones de la BBC.

Vista panorámica de la zona peatonal de East Bank en Stratford. A la derecha, el London College of Fashion (Allies and Morrison) convive con el V&A East Museum (O’Donnell + Tuomey) al fondo, articulados por el paseo del río.

Balenciaga como punto de partida arquitectónico 

El concepto del edificio parte de un lugar inesperado: la obra del modisto Cristóbal Balenciaga. Los arquitectos, impresionados por una exposición sobre el diseñador celebrada en el propio V&A en 2017, encontraron en su modo de trabajo la clave para abordar el proyecto. Balenciaga aplicaba a sus prendas el concepto japonés de ‘Ma’: el espacio intermedio, creando una tensión activa entre la prenda y el cuerpo. O’Donnell + Tuomey trasladaron ese principio al edificio: la fachada, más que envolver el edificio, lo enmarca. El resultado es una piel de 479 paneles de hormigón prefabricado, cada uno de geometría única, cuya disposición facetada modula la luz a lo largo del día y forma patrones que evocan las letras V y A de la identidad visual de la institución. 

El edificio no se presenta como un objeto cerrado en el espacio urbano. Frente a él, una plaza pública se prolonga hasta el río, con elementos de mobiliario integrados en la propia base del edificio que difuminan el límite entre arquitectura y espacio colectivo. Las entradas en fachada, lateral y trasera permiten acceder desde múltiples puntos sin ningún elemento de control que marque una jerarquía entre visitantes. La decisión es coherente con la misión del museo: en el V&A East no hay recepción que intercepte al visitante, ni sala de espera, ni protocolo de entrada. Se entra como se entra a una plaza. 

Un museo que invita a hacer 

La exposición permanente Why We Make (“Por qué creamos”) ocupa dos plantas y reúne más de 500 piezas de los fondos del V&A que abarcan 5.000 años de arte, diseño y performance. Fue cocreada con grupos de jóvenes de los cuatro distritos olímpicos de Londres: Hackney, Newham, Tower Hamlets y Waltham Forest, y sitúa la creatividad como práctica compartida más que como resultado excepcional. La muestra inaugural, The Music Is Black: A British Story, explora la influencia de la música negra británica desde 1900 hasta el presente, en la que se define como la mayor exposición dedicada hasta ahora a este tema. 

La arquitectura refuerza ese discurso programático: el edificio incluye espacios de descanso y estancia sin obligación de consumir, zonas de proyecto comunitario, una terraza con vistas al parque y a la ciudad, y una circulación diseñada para deambular. El estudio de señalética Fieldwork Facility ha trabajado el wayfinding para que los recorridos sean intuitivos, pero no impuestos. 

Un hito para el barrio y para la arquitectura de museos 

El V&A East se inscribe en un debate más amplio sobre qué debe ser hoy un museo nacional: si un templo del saber o una infraestructura de barrio. La apuesta de O’Donnell + Tuomey, el mismo estudio que diseñó el premiado Student Centre de la London School of Economics en 2014, es clara: los museos del siglo XXI deben servir a las comunidades que los rodean sin renunciar por ello a la ambición cultural. La arquitectura, en este caso, no es solo el contenedor de esa idea: es su mejor argumento. 

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