Un año después del incendio, el coronavirus frena la reconstrucción de Notre Dame

El 15 de abril de 2019, el epicentro de París cambió para siempre. Y con él, un pilar fundamental de la historia de la capital francesa, y de Europa. A las 18:20 horas se declaraba un incendio en la cubierta de la Catedral de Notre Dame, una de las iglesias más importantes del mundo, en torno a la cual se había desarrollado la ciudad de París desde hace más de 800 años.

El incendio afectó de forma grave a la cubierta del templo y derribó la aguja de 93 metros de Viollet-le-Duc, el punto más alto de la isla de la Cité de París. Con ella se vieron afectados rosetones, vidrieras, bóvedas, así como el techo de la nave, donde, según la investigación preliminar de la Fiscalía, se desató el incendio. Si bien se desconocen sus causas, todo apunta a que, probablemente, una colilla mal apagada o una avería eléctrica en un ascensor de las obras fueron los causantes de un daño que podría haber acabado con un edificio que ha sobrevivido a la Revolución Francesa y a dos guerras mundiales.

Imagen del incendio de Notre Dame el pasado 15 de abril de 2019. Autor: Nivenn Lanos (Unsplash).

Imagen del incendio de Notre Dame el pasado 15 de abril de 2019. Autor: Nivenn Lanos (Unsplash).

Desde aquel momento, los trabajos que esperaban restaurar la aguja del siglo XIX del templo antes del incendio han dado paso a otros de reconstrucción, aunque se mantienen en pausa debido al coronavirus. Estaba previsto que más de 60 obreros se afanasen desde el pasado mes de marzo en el desmontaje del andamiaje quemado. Los trabajos de serrado de la estructura de 500 toneladas debían terminar antes del verano.

También queda pendiente la eliminación de los restos de plomo que todavía se encuentran en el edificio. El fuego fundió más de 1.300 placas de este material que recubrían el tejado. Ese material se diseminó por los alrededores, en partículas peligrosas para la salud. Ahora todo debe esperar.

Una vez retirado este gigantesco andamio de 500 toneladas se podrá conocer en qué estado se encuentra el templo y se estudiará el inicio de la restauración. Unos trabajos que esperan la llegada de más de 900 millones de euros en donaciones de parte de más de 340.000 personas. Sin embargo, según fuentes de la catedral, este dinero no será suficiente para sufragar los trabajos, que se espera que superen los 1.000 millones de euros.

Catedral de Notre Dame de París antes del incendio, con la aguja de Viollet-le-duc. Fuente: Pixabay

Catedral de Notre Dame de París antes del incendio, con la aguja de Viollet-le-duc. Fuente: Pixabay

Aunque se especula con el montante final de los trabajos, todavía hay muchos flecos sueltos, como la fecha de su reapertura. Desde el Ejecutivo francés ya se habla de poder reabrir la catedral antes de los Juegos Olímpicos de París de 2024, tras cinco años de trabajos, si bien sus grandes estructuras podrían tardar algo más. Por el momento, la crisis sanitaria derivada del coronavirus ya está retrasando los trabajos.

También está por ver qué aspecto tendrá la futura Notre Dame. En Francia ya se ha abierto un debate sobre si la reconstrucción de la aguja de la catedral debe seguir el estilo original o recibir nuevas influencias. Mientras que el arquitecto jefe de la restauración, Philippe Villeneuve, defiende la restauración original de la aguja, el presidente, Emmanuel Macron, ya expresó su deseo de incluir en la obra “un gesto arquitectónico moderno”. Por ahora, solo queda esperar a que la crisis del coronavirus dé una tregua y se puedan retomar los trabajos, para recuperar una de las obras maestras del gótico más importantes del mundo.

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Un paseo por los oficios históricos

Antes de que la realeza, la nobleza, el clero y la burguesía ocuparan palacios y edificios emblemáticos en la Edad Media y en la Edad Moderna, fueron otros los primeros que pisaron sus suelos. Constructores, albañiles, pintores, canteros y carpinteros europeos, entre otros gremios, desarrollaron sus habilidades y competencias en paralelo al crecimiento de la arquitectura.

La muestra de lo que fueron capaces de hacer aquellos maestros a través de sus oficios artesanales quedó plasmada en extraordinarias obras, muchas de las cuales han resistido el paso del tiempo. Pero el transcurso de los años no garantiza el devenir digno de lo material ni tampoco de los conocimientos.

Con la distancia de los siglos, el patrimonio arquitectónico muere si no se cuida, y eso es una pérdida que deja huérfana a la humanidad. De ello se percató Europa y, consciente de que su riqueza estaba en peligro de extinción, se firmó la Carta Europea del Patrimonio Arquitectónico el 26 de septiembre de 1975. Este documento pone en alza el capital espiritual, cultural, económico y social del patrimonio arquitectónico como “valores irremplazables”, que favorecen el equilibrio de las sociedades y que posee “un valor educativo determinante”.

Además, aboga por la “conservación integrada”, que exige la puesta en marcha de medios jurídicos, administrativos, financieros y técnicos, así como por la colaboración indispensable de todas las partes para su éxito y su preservación como bien común de nuestro continente.

El cuidado de una herencia común
Construction Inheritance es una aplicación web, creada gracias al trabajo e investigación de seis instituciones de formación profesional procedentes de España, Alemania, Bélgica, Francia, Italia y Portugal, como resultado final del proyecto homónimo liderado por la Fundación Laboral de la Construcción.

La herramienta ofrece un recorrido virtual de 360º por el Palazzo Calò Carducci de la ciudad italiana de Bari, un palacete datado entre los siglos XV y principios del XVIII, que fue rehabilitado para uso residencial y turístico por la empresa Garibaldi.

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Este caso recuperado ha servido al proyecto Construction Inheritance como modelo pedagógico para la transmisión de competencias profesionales que se estaban perdiendo y que se han aplicado en la restauración del palacio. De hecho, la plataforma permite la opción de escoger en un listado completo y conocer en profundidad aquellas competencias y conocimientos que están en riesgo de ser “perdidos”.

A lo largo del tour -que se puede realizar en español, alemán, francés, italiano, portugués e inglés-, el visitante puede encontrar información ampliada sobre las diferentes intervenciones de rehabilitación tradicional que se realizan en cimentaciones y estructuras, fachada, cubierta, instalaciones y acabados.

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La experiencia interactiva nos acerca a la realidad de las estancias del inmueble, donde se encuentran paradas informativas -en forma de ventanas emergentes- sobre las actuaciones de los oficios tradicionales que participan en una restauración.

Gracias a un plano y a un menú desplegable de niveles, el usuario puede desplazarse por las plantas y dependencias del palacio y conocer en todo momento su posicionamiento.

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Tanto para alumnos como para docentes, así como para cualquier persona interesada, este recurso educativo permite aprender o enseñar competencias profesionales clave para la rehabilitación del patrimonio en Europa que, con la jubilación de profesionales de la construcción y la pujante industrialización de los procesos constructivos, estaban siendo abocadas al olvido.

Un paseo por los oficios históricos, a través de Construction Inheritance, regala además la solemnidad que merecen estos quehaceres. Una visita que, envuelta en un imaginado repiqueteo de las herramientas de aquellos artesanos, se puede realizar al ritmo del elegante minué o de la alegre gavota que seguramente bailaban sus moradores originarios: los nobles Cecilia Carducci e Ignazio Calò.

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El futuro de la edificación: la inevitable reconversión hacia la rehabilitación

La Tribuna de ‘El Foco’ de Cinco Días nos invita a reflexionar sobre el futuro del sector de la edificación de nuestro país. Albert Cuchí, profesor de la Universidad Politécnica y miembro del Grupo de Trabajo para la Rehabilitación (GTR) del Green Building Council y la Fundación Conama y Paloma Domingo, directora del parque científico de la Universidad Carlos III de Madrid y miembro del Foro de Empresas Innovadoras, proponen cambiar el paradigma actual de la vivienda por un sistema de rehabilitación real donde la eficiencia energética y la innovación entren en juego.

El futuro de la edificación: la inevitable reconversión hacia la rehabilitación

La realidad es la que es. Hoy, la Sociedad de Tasación ha presentado un censo elaborado para la Comunidad de Madrid en el que nos dice que quedan 9.000 viviendas nuevas sin vender en la capital. Mientras, el Ejecutivo, basandose en los últimos datos ofrecidos por Fomento, estima que el excedente de casas en venta ronda las 600.000. Con la demanda de viviendas escaseando, el parque inmobiliario en excedentes y los retos mediambientales que plantea Europa para el año 2020, la rehabilitación energética de edificios parecer estar en la dirección que debe seguir el sector de la construcción, en lo que a edificación de viviendas se refiere.

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