Más del 50% del objetivo europeo de incremento de la eficiencia energética provendrá de la edificación, “si se construye bien”

Una veintena de representantes de instituciones y empresas de la industria de la construcción y del ámbito de la formación participaron, el pasado jueves 10 de mayo, en el seminario informativo sobre «La importancia de la formación de formadores en competencias medioambientales para el sector de la construcción», que organizó la Confederación Nacional de la Construcción (CNC), con la colaboración de la Fundación Laboral de la Construcción.

Mª Ángeles Asenjo, directora del Departamento Internacional de la CNC, dio la bienvenida a los asistentes y, a continuación, Javier González, responsable de Proyectos Internacionales de la Fundación Laboral, habló de las «Alianzas estratégicas para las competencias sectoriales y el diseño de los planes de formación transnacionales para la industria de la construcción».

González describió el contexto legal, económico y social en el que nos encontramos actualmente, un marco en el que la Unión Europea (UE) ha puesto su foco de interés en la eficiencia energética, con grandes inversiones: “Si tenemos a ‘Pepe Gotera y Otilio’ [famosos personajes de ‘chapuzas a domicilio’ de Mortadelo y Filemón], no vamos a ser competitivos; tenemos que contar con buenos profesionales, cualificados y preparados para hacer frente al rendimiento energético de los edificios, que es clave para los objetivos europeos”.

Carencias que subsanar y barreras que superar

En este sentido, recordó que la Estrategia para una competitividad sostenible del sector de la construcción y de sus empresas COM (2012) 433 apunta una serie de carencias que hay que subsanar, tales como: falta de trabajadores cualificados, necesidades de nuevas competencias específicas no contempladas en el sistema de Educación y Formación Profesional (EFP), necesidad de cualificación por la transición a una economía baja en carbono y fortalecimiento del capital humano de la industria de la construcción, entre otras.

Para ello, el sector debe abordar aspectos esenciales para superar estas barreras y anticipar las necesidades de competencias que requieren las empresas, atraer aprendices hacia la construcción, llevar a cabo iniciativas en eficiencia energética (EE), fomentar competencias TIC y continuar las experiencias Build up Skills de los países europeos participantes.

objetivo de incremento en eficiencia energética y energías renovables

Un momento durante el Foro.

Tal y como indicó Javier González, el 40% de las empresas en Europa tiene problemas para encontrar profesionales con las habilidades que necesitan para crecer e innovar”. Respecto a la industria de la construcción, el representante de la Fundación explicó las iniciativas que está impulsando la Comisión Europea (CE). Por una parte, la colaboración de los Consejos de Competencias Sectoriales y las Alianzas Sectoriales de Competencias (SSA, por sus siglas en inglés), así como un enfoque europeo estratégico sectorial, llamado Blueprint, que se empezará a desarrollar en próximos meses. Por otra, el impulso de cualificaciones en el ámbito europeo, para el que la CE alienta a los Estados Miembros a adaptar las cualificaciones y los programas formativos a las nuevas demandas del mercado y a proporcionar modelos energéticos innovadores y nuevos programas de Formación Profesional (FP) centrados en el clima y la EE.

Mejora de la formación y la especialización

Por su parte, Beatriz Oliete, técnica de Proyectos Internacionales de la Fundación Laboral de la Construcción y responsable del proyecto Bus.Trainers, que persigue la mejora de la formación y especialización para formadores de FP de la construcción en eficiencia energética y energías renovables, presentó los resultados alcanzados en esta iniciativa hasta ahora y los objetivos y fases que quedan por alcanzar.

Dos de los hitos fundamentales que pretende Bus.Trainers son: proporcionar una plataforma que sirva de apoyo al aprendizaje continuo de la comunidad docente y de impulso para la colaboración entre expertos; y desarrollar una cualificación sectorial europea, ‘Eco-formador en el sector de la construcción’, reconocida en los cinco países participantes con principios de EQFECVETEQAVET.

Además, la investigadora dio a conocer los primeros resultados del proyecto: el «Informe sobre la brecha de competencias ‘verdes’ de formadores de EFP de la industria de la construcción», un «Mapa y Perímetro de competencias ‘verdes’ final» y la cualificación ‘Eco-Formador de la industria de la construcción’, que se pondrá en marcha en el segundo semestre de 2019.

José Antonio Ferrer, jefe del Grupo de Investigación sobre Análisis Energéticos en Entornos Urbanos de la Unidad de Investigación en Eficiencia Energética en Edificación del Centro de Investigaciones Energéticas, Medioambientales y Tecnológicas (Ciemat), adscrito al Ministerio de Economía, Industria y Competitividad, a través de la Secretaría de Estado de Investigación, Desarrollo e Innovación, se centró en las «Necesidades de capacitación derivadas de la normativa europea y española en relación a la eficiencia energética en los edificios».

Los usuarios, como gestores del autoconsumo

Ferrer resaltó que si bien la capacitación de los técnicos es imprescindible, la de los usuarios es fundamental, por el “decidido apoyo al autoconsumo” que marca la directiva europea de energías renovables (EERR), ya que “los ciudadanos se convierten en gestores de su consumo de energía”. Los proveedores de combustibles, por su parte, tienen la obligación de incorporar EERR en un 1% anual hasta 2030 y capacitar e informar a los usuarios, entre otras cuestiones.

Bus trainer

Un momento durante el encuentro.

El representante de Ciemat aseguró que “más del 50% del objetivo de incremento de la eficiencia energética y energías renovables, provendrá de la edificación” y, según el experto, se puede lograr sin hacer grandes medidas, simplemente “haciendo buena construcción”.

También recordó que a partir de 2020, todos los edificios que se construyan serán de consumo de energía casi nulo (ECCN) y que los organismos públicos deben llevar una acción ejemplarizante en la rehabilitación de edificios. La normativa europea empieza a dejar de lado la edificación como elemento aislado para comenzar a acometer el concepto global de ciudades inteligentes (smart cities).

¿Y de qué manera se puede afrontar este cambio?

Para José Antonio Tenorio, científico titular del Instituto de Ciencias de la Construcción Eduardo Torroja (IETCC), perteneciente al Consejo Superior de Investigaciones Científicas (CSIC), es cuestión de “buscar valor añadido en las competencias profesionales, cambiar de velocidad, aprovechar que España es el país del sol para llegar a la sostenibilidad y, en definitiva, a través de la calidad”.

En su intervención sobre el «Fomento de competencias en eficiencia energética (EE) y sistemas de energías renovables (EERR) en la Formación Profesional (FP)», Tenorio comentó que la edificación cuenta con amplios avances tecnológicos, como el caso de BIM, que la industria debe aplicarlos a su funcionamiento y actualizar los conocimientos, puesto que la tecnología evoluciona día a día. Sin embargo, expuso que hay que dar valor a la concienciación y la actualización de conocimientos de formadores, profesionales y empresas para “construir bien”.

En busca del equilibrio entre velocidades

Begoña Leyva, responsable del departamento de Medio Ambiente de la CNC, ofreció unos apuntes finales, a modo de conclusión, con una explicación metafórica muy clara. “Hoy ha quedado patente que, en los temas de eficiencia energética y energías renovables en la industria de la construcción, cada agente implicado va a una velocidad totalmente diferente: La normativa europea va a velocidad de cohete, la legislación española todavía va en bicicleta, la gran mayoría del sector va a paso de tortuga y los usuarios son como peces nadando en un mar de información, gran parte de la cual, ni comprenden”.

Respecto a la legislación española, la representante de la CNC aseguró que “todavía no hemos terminado de transponer todos los aspectos de las vigentes Directivas de eficiencia energética y ya tenemos que empezar a pensar en la transposición de las que están actualmente en tramitación”.

Al referirse a la industria de la construcción, Begoña Leyva explicó que en el sector “suenan los términos de eficiencia energética, BIM, construcción sostenible, etc., pero se sigue construyendo de manera tradicional y se ve lejana la incorporación real y efectiva de todos estos aspectos en el día a día”.

Y los usuarios, como actores determinantes en este proceso, “que sólo atienden a las variables precio y apariencia, y no al resto de prestaciones, tales como calidad o eficiencia energética”, matizó Leyva.

Por último, añadió: “No podemos olvidar que los trabajadores del sector son también usuarios, que podrán comprender y valorar la información facilitada en las etiquetas y prestarán atención a otro tipo de variables a la hora de adquirir bienes.

Este encuentro profesional abrió un debate con aportaciones muy valiosas de los asistentes, sobre la formación de formadores, el perfil del formador y el reconocimiento de la cualificación ‘Eco-formador del sector de la construcción’, que despertó gran interés.

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Residuos agrícolas, un nuevo material para el sector de la construcción

Medio ambiente y sostenibilidad son dos términos cada vez más importantes. Dos palabras con un claro significado, pero cuya materialización se ha convertido en un símbolo del avance de la sociedad. Un compromiso tangible que ha venido de muchos agentes sociales y en el que el papel empresarial ha sido clave. Un rol que, sin ninguna duda, permite contribuir de manera notable en la lucha contra el cambio climático, uno de los principales problemas a los que nos enfrentamos de manera global.

Una tarea en la que el concepto de economía circular ha tenido mucho que decir al otorgar una segunda vida para muchos residuos de materiales con un origen biológico. De hecho, son varios los sectores que ya han protagonizado este cambio de tendencia. Una inercia que ha contado con el liderazgo del sector de la construcción.

Un dato que viene avalado por los resultados que ha publicado recientemente el Instituto Tecnológico del Plástico (Aimplas). A través de su estudio, se concluye que los residuos agrícolas son actualmente un elemento clave para todo lo relativo al proceso de fabricación de aislamiento térmico y acústico. Hay muchos ejemplos de este avance, pero, sin ninguna duda, las fibras naturales, la cáscara de arroz y el corcho ocupan un papel relevante.

residuos agricolas construccion materiales

Un desarrollo que tiene mucho que ver con el respeto de las compañías por el entorno y por la reducción de su huella ambiental, ya que al introducir estos materiales en la cadena productiva, se consigue reducir la polución de una manera directa. El avance contribuye, además, a la sostenibilidad del sector gracias al elevado grado de eficiencia que muestran estos materiales, tanto a la hora de absorber el sonido como en cuestión de aislamiento térmico.

De hecho, las pruebas elaboradas por el Instituto Tecnológico del Plástico demuestran que la estructura tubular hueca de las fibras naturales proporciona mejores propiedades en esta materia.

En este punto, destacan las fibras de kenaf y cáñamo, las cuales presentan una baja densidad y sus propiedades de aislamiento acústico son similares a las de los materiales convencionales, aunque con mejores resultados en la absorción de bajas frecuencias. El mejor ejemplo de esta cualidad es la cáscara de arroz, la cual se ha convertido en una buena solución para el desarrollo de paneles, pero también el corcho, ya que es uno de los materiales naturales más versátiles que se conoce. Se trata de un material dialéctrico, cuyas propiedades surgen de su estructura de celdas cerradas. Estas cualidades que han permitido su utilización en la fabricación de aislamiento acústico en submarinos y estudios de grabación, así como en paneles interiores en la industria del ferrocarril.

En el caso concreto de la construcción, existes varios ejemplos plenamente asentados, como modelos de fachada con paneles de resina de poliéster instaurado y fibras naturales, sistemas de falsos techos y escritorios con paneles de fibra pasto y resina fenólica o paneles con cáñamo para el aislamiento térmico de casa.

Fuente informativa: EcoConstruccion.

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20 años después, el 5 de marzo nos recuerda la importancia de la Eficiencia Energética

Esta semana hemos celebrado el Día Mundial de la Eficiencia Energética. Desde 1998, el 5 de marzo viene marcado como un día para recordar la importancia de la eficiencia energética.

Pero aunque han pasado 20 años desde la primera conferencia internacional sobre eficiencia energética, celebrada en Austria en 1998, poco se ha avanzado en este terreno y, según los expertos, estamos aún muy lejos de ser una sociedad eficiente.

Si nos ceñimos a la eficiencia energética en los edificios, en España nos encontramos con que el 84% de sus construcciones son energéticamente ineficientes y son responsables del 31% del consumo de energía.

Basándonos en el estudio realizado por la Alianza Europea de Compañías por la eficiencia energética en los edificios, EuroACE, creada hace 20 años, si nos vamos a Europa, las estadísticas no son más halagüeñas: entre el 70 y el 90% de sus edificaciones consumen gran cantidad de energía y no aprovechan las ventajas de las energías renovables. El 40% del consumo total de energía en Europa corresponde a los edificios.

Clasificación de la eficiencia energética de los edificios

Clasificación de la eficiencia energética de los edificios

Desde la Agencia Internacional de la Energía se alerta, además, de que antes de 2050 la demanda global de energía aumentará un 50%. Y ¿qué se puede hacer frente a esto? ¿En qué se está trabajando en estos momentos?

El pasado 31 de enero, desde la Unión Europea se alcanzó un acuerdo para modificar y complementar las medidas previstas en la Directiva 2010/31/UE de Eficiencia Energética de Edificios, así como la legislación europea que regula la eficiencia energética de los productos.

Se persigue una búsqueda de mejora de la eficiencia energética de los edificios europeos y como objetivos se marcan: la descarbonización del parque inmobiliario europeo actual, promover trabajos de renovación rentables, introducir indicadores de inteligencia para los edificios, simplificar las inspecciones de los sistemas de calefacción y aire acondicionado, y fomentar la electromovilidad mediante la creación de plazas de aparcamiento para vehículos eléctricos.

El siguiente paso es que, tras la aprobación formal del Reglamento por parte del Consejo y del Parlamento, la Directiva sea publicada en el Diario Oficial de la UE y entre en vigor 20 días más tarde. El periodo de trasposición de este acto legislativo es de 20 meses. De esta manera, la Unión Europea trabaja en la consecución de sus objetivos de eficiencia energética para 2020 y 2030.

En líneas generales podemos decir que vamos por el buen camino, hacia una concienciación por el “menor consumo” energético. El ciudadano de a pie no debe olvidar, además, que una sociedad establecida en torno a una mayor eficiencia energética tiene efecto en el ahorro del consumo y, por ende, en el bolsillo. La clasificación de eficiencia energética de un edificio va desde la “A”, la más alta (supone gastar hasta 10 veces menos) y la “G”, la más baja (con un mayor consumo de energía y más gasto que la media). Actualmente, en España la mayoría de edificios tienen una calificación E, F o G.

Fuente informativa: CiC Construcción.

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