Aprobada la primera norma europea sobre accesibilidad del entorno construido

No reparamos en ellas, pero ahí están. El entorno urbano presenta todavía grandes barreras para las personas con discapacidad, si bien en los últimos años se viene luchando por lograr una accesibilidad universal que permita que todas las personas puedan moverse con total autonomía y seguridad.

En este sentido, los organismos europeos de Normalización CEN y Cenelec han aprobado recientemente la primera norma europea sobre accesibilidad del entorno construido, liderada por la Fundación ONCE y la Asociación Española de Normalización, UNE.

La Norma EN 17210 ‘Accesibilidad y usabilidad del entorno construido. Requisitos funcionales’ establece las exigencias que deben cumplir los entornos construidos, incluyendo los espacios urbanos, para poder ser considerados accesibles. De esta forma, se pretende impulsar la accesibilidad y la igualdad de oportunidades, de manera que se facilite la integración social de las personas con discapacidad.

Tal y como apunta Cinco Días, a través de esta norma se dan claves para las viviendas accesibles. Estas deben contar, entre otros puntos, con salón, cocina, dormitorio y lavabo en la planta de acceso, y pasillos amplios que permitan el paso de una persona en silla de ruedas. Asimismo, el estándar fija otros aspectos, como los tiempos de paso en un cruce de peatones o el sonido de los semáforos.

Este estándar se publicará a principios de 2021, y estará disponible en español en el primer trimestre del año. Responde a un mandato de la Comisión Europea (CE) y ha sido elaborado con la participación y consenso de diferentes organizaciones europeas y españolas, en las que han estado representadas todas las partes implicadas, como la Administración, organismos nacionales de normalización, usuarios, consumidores, colectivos de personas con discapacidad y empresas.

La norma busca facilitar la integración de las personas con discapacidad.

La norma busca facilitar la integración de las personas con discapacidad. Fuente: UNE.

El estándar se ha desarrollado gracias al impulso de la CE

El documento se ha elaborado en el Comité Técnico de Normalización Conjunto JTC 11 sobre accesibilidad del entorno construido de CEN y Cenelec, presidido por Jesús Hernández Galán, de la Fundación ONCE, y cuya secretaría gestiona UNE. El estándar se ha desarrollado con el impulso de la CE que, mediante el Mandato M/420, solicitó a los organismos europeos de normalización la elaboración de un estándar que impulsara la accesibilidad del entorno construido en Europa. Este estándar europeo se ha basado, entre otras, en la Norma española UNE-ISO 21542, pionera en su momento.

A través de la publicación de normas técnicas se da una respuesta eficaz a los grandes desafíos de las organizaciones y son un sólido apoyo para las Administraciones públicas en el despliegue eficaz de las políticas y la reglamentación.

El documento ha sido aprobado con un amplio respaldo de los Organismos Nacionales de Normalización, miembros de CEN y Cenelec, entre ellos UNE por España. Un total de 14 países europeos han trabajado activamente en este sentido, y ha sido fundamental la participación de los usuarios, representados mediante ANEC (Asociación Europea para la Coordinación de la Representación de los Consumidores en Normalización AISBL), EDF (Foro Europeo de la Discapacidad) y AGE platform (red europea de organizaciones sin fines lucrativos para personas mayores).

Otros actores clave en el desarrollo de la norma han sido ENAT (Red Europea de Turismo Accesible), SBS (Small Business Standards), que representa a las pymes en la estandarización, y ETSA (Asociación Europea de Servicios Textiles).

Esta no es la primera vez que nuestro país lidera estándares globales de accesibilidad. Por ejemplo, la Norma internacional ISO 21902 de turismo accesible está liderada por la Fundación ONCE, la Organización Mundial del Turismo (OMT) y UNE. Se trata del primer estándar mundial en este ámbito y su publicación está prevista próximamente. Asimismo, España ha liderado la primera norma europea de accesibilidad TIC, adoptada al catálogo español como UNE-EN 301549.

Fuentes: Fundación ONCE y Asociación Española de Normalización, UNE.

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Madrid ya cuenta con su primera promoción de vivienda pública de consumo casi nulo

La primera promoción de vivienda pública de Madrid con el sello energético Passivhaus ya es una realidad. El pasado mes de octubre se inauguró ‘Carabanchel 34, que cuenta con este certificado alemán que acredita que el consumo de energía del edificio es casi nulo, proporcionando mayor calidad de vida a los vecinos y un importante ahorro de costes en su factura energética.

A través de esta promoción, propiedad de la Empresa Municipal de la Vivienda y el Suelo de Madrid (EMVS), se pondrán en alquiler 25 nuevos pisos de uno, dos y tres dormitorios. La promoción ya está finalizada y formará parte de la convocatoria pública que la EMVS tiene previsto lanzar antes de que acabe 2020.

Todas las viviendas de esta promoción, desarrollada a través de un proyecto del Estudio de arquitectura Ruiz-Larrea & Asociados y ejecutada por la empresa Marco Infraestructuras y Medio Ambiente, han sido construidas con un moderno sistema de habitabilidad bioclimática. Este concepto se basa en configurar el edificio de manera que se consiga el máximo soleamiento de los espacios habitables de las casas, durante la mayor parte del día. De esta manera, se puede lograr un ahorro energético que oscila entre el 70 % y el 90 % respecto a una vivienda convencional.

El edificio consta de 25 viviendas de uno, dos y tres dormitorios.

El edificio consta de 25 viviendas de uno, dos y tres dormitorios.

Eficiencia y aislamiento, claves en el ahorro energético

Tanto la técnica como los materiales empleados en la construcción encapsulan cada vivienda, de modo que no se produzcan pérdidas de frío ni de calor. Además, cuentan con bombas de calor de alta eficiencia en la producción de agua caliente sanitaria y calefacción, que alcanzan rendimientos del 400 %.

Los muros son más gruesos que en viviendas convencionales y las ventanas tienen triple acristalamiento. Las viviendas están orientadas hacia el sur, de modo que aprovechan la luz del sol. Asimismo, se organizan en torno a un único núcleo de comunicación vertical que da acceso a un corredor de distribución orientado al norte, de manera que todas las viviendas son pasantes con ventilación cruzada.

Por su parte, la envolvente se compone por una fachada ventilada con aislamiento térmico de lana de roca y carpinterías de altas prestaciones. Además, cuenta con sistemas de ventilación mecánica controlada con recuperadores de calor. De esta manera, se obtiene una calidad óptima de aire sin derrochar la energía usada en la climatización.

Este edificio consigue un ahorro energético de entre el 70% y el 90% respecto a una vivienda convencional.

Este edificio consigue un ahorro energético de entre el 70 y el 90 % respecto a una vivienda convencional.

Con todas estas medidas, la promoción puede conseguir un importante ahorro en la factura energética, menor contaminación y mayor calidad de vida y confort, y cumplir así con los estándares impuestos por el instituto alemán Passivhaus, el sello más exigente y reconocido a nivel mundial en materia de eficiencia energética. El edificio cuenta, además, con 25 plazas de garaje en un aparcamiento subterráneo con un moderno sistema robotizado que aprovecha el espacio al máximo.

Desde la EMVS se está trabajando para terminar en los próximos años 38 promociones que pondrán en el mercado 3.200 viviendas de alquiler. Todas las promociones cumplirían con el objetivo de ‘energía positiva’, una normativa fijada en la Directiva Europea 2010/31/UE, y cuyos criterios ya se aplican por el Ayuntamiento de Madrid desde 2016. Criterios que establecen que la demanda energética media de los proyectos no supere los 20kWh (m2/año) es decir, los kilovatios hora por metro cuadrado útil año que una vivienda gasta en calefacción, en agua caliente y en aire acondicionado. En el caso de ‘Carabanchel 34′ este índice es, según el consistorio madrileño, muy inferior a los 20kWh.

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¿Podrían convertirse los ladrillos en las futuras baterías de nuestros hogares?

Un equipo de investigadores de la Universidad de Washington en St. Louis ha descubierto la manera de convertir los ladrillos en baterías para almacenar energía en nuestros hogares. La investigación, publicada recientemente en la revista Nature Communications, sienta las bases de una tecnología que, si bien todavía está dando sus primeros pasos, podría cambiar nuestra percepción del material de construcción más popular que conocemos.

Los investigadores explican el uso de los ladrillos en sus estudios gracias a su estructura porosa y su composición, rica en óxido de hierro, que le da ese color rojizo característico. La idea está en utilizar vapores químicos para reaccionar con los óxidos de hierro y rellenar los poros de los ladrillos con un plástico conductor, llamado Pedot. Este polímero es capaz de crear una red de nanofibras en el interior del ladrillo.

Esta estructura de nanofibras almacena y conduce electricidad ofreciendo una muy baja resistencia. Uno de los efectos más llamativos de estas reacciones químicas es que, durante la investigación, los ladrillos pasaron de su tradicional color rojo a un azul oscuro.

Por el momento, varios ladrillos pueden encender una luz LED. Julio D'Arcy Research Laboratory.

Por el momento, varios ladrillos pueden encender una luz LED. Julio D’Arcy Research Laboratory, Washington University in St. Louis.

Éste es el primer paso para convertir los ladrillos en supercondensadores, elementos que se pueden recargar más veces que una batería convencional antes de perder su capacidad de almacenamiento. Por ejemplo, una pared de ladrillos se podría recargar hasta 10.000 veces antes de ver reducida su capacidad

Uno de los grandes retos a los que se enfrentan ahora los investigadores es aumentar la densidad de energía de estos supercondensadores. La densidad de energía de estos primeros ladrillos es de sólo el 1 % de la que ofrecen las baterías de iones de litio, pero el objetivo de los investigadores es igualar sus propiedades a un precio mucho más bajo. 

Por el momento, las investigaciones han demostrado que varios ladrillos pueden encender una luz LED, y los cálculos del equipo apuntan a que una pared de 60 ladrillos podría alimentar la iluminación de emergencia durante 50 minutos y tardaría 13 en recargarse.

Como señala para el periódico The Guardian, el profesor de Electrónica de Potencia de la Universidad de Warwick, Richard McMahon, si bien este trabajo es una “interesante demostración” de la posibilidad de almacenar energía, todavía queda “un largo camino” hasta su aplicación práctica

¿Podría tener esta tecnología algún efecto negativo en la estructura del ladrillo? Según apunta Julio D’Arcy, uno de los investigadores del estudio, para The Guardian, las reacciones llevadas a cabo sí que pueden tener un pequeño efecto debilitador de las propiedades estructurales del ladrillo, si bien D’Arcy señala que, en la actualidad, los ladrillos se utilizan esencialmente en fachadas decorativas. 

Aunque la carga almacenada por estos primeros ladrillos todavía es pequeña, el estudio considera que un muro de ladrillos conectados sí que necesitaría un revestimiento aislante. Durante la investigación se utilizó resina epoxi, que incluso permitía el funcionamiento de los ladrillos bajo el agua. 

* Echa un vistazo a la investigación completa en la Revista Nature Communications.

Fuentes: The Guardian, El Confidencial, The Conversation.

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