La rehabilitación, el futuro y un buen negocio en época de crisis

Aunque el objetivo de rehabilitar energéticamente 1,2 millones de casas en la próxima década fue definido por el Gobierno antes del Covid-19, esta línea de actuación se rebela ahora como un buen negocio capaz de captar gran cantidad de fondos europeos, que aumentaría los ingresos públicos entre 1.000 y 4.000 millones de euros cada año.

La rehabilitación es una de las palancas que el sector de la construcción identifica como elemento propulsor no sólo de su actividad, sino también de la economía tras la crisis sanitaria. Solo la rehabilitación energética en el sector de la edificación podría crear entre 33.000 y 88.000 puestos de trabajo.

Las viviendas suponen oficialmente el 40 % de las emisiones contaminantes. Un porcentaje que se eleva al 56 % si se suman otros edificios, frente al 13 % que representan los automóviles, según la Plataforma de Edificación Passivhaus, que, sin ánimo de lucro, promueve desde 2008 la construcción de edificios altamente eficientes.

Su presidente, Bruno Gutiérrez, considera que cuatro de cada cinco edificios son ineficientes, lo que significa que no cuentan con los niveles adecuados de aislamiento térmico o incluso carecen de él, que tienen filtraciones de aire incontroladas que repercuten en el consumo energético y no emplean sistemas de generación eficientes.

Desde el Ministerio de Transportes, Movilidad y Agenda Urbana (Mitma) ya se ha dicho que elaborará un plan, en principio para los próximos dos años, por importe de 2.000 millones de euros, para rehabilitar 120.000 viviendas anuales.

En total, lo previsto por el Gobierno es movilizar una inversión de 27.122 millones de euros a lo largo de la década, de los que un 27 % (7.307 millones) provendrían de fondos públicos (estatales y europeos), para la rehabilitación de la envolvente térmica de 1,2 millones de viviendas y la sustitución de unas 3.845.000 instalaciones térmicas.

El futuro de la edificación: la inevitable reconversión hacia la rehabilitación

En el sector son optimistas y en la reciente cumbre de la CEOE, el presidente de la Confederación Nacional de la Construcción (CNC), Juan Lazcano, incidió en que destinar 2.000 millones de euros en rehabilitar 120.000 viviendas al año generaría riqueza por valor de 52.000 millones. “El sector tiene capacidad para ser motor y base de una recuperación económica duradera”, aseguró Juan Lazcano.

Eso sí, la patronal demanda bonificaciones fiscales ligadas a la calificación energética de los edificios, establecer un IVA reducido a la rehabilitación y que las ayudas y subvenciones no tributen como incremento patrimonial.

Desde el Consejo General de Economistas de España se considera que la construcción ha de ser uno de los sectores que lidere ahora la recuperación, manteniendo las inversiones en proyectos estratégicos, “especialmente los vinculados a rehabilitación de viviendas –sobre todo en cuestiones para el ahorro energético– y áreas relacionadas con la sostenibilidad, el cambio climático y la digitalización, lo que redundará en una mayor competitividad de nuestro país”.

La Asociación Nacional de Distribuidores de Cerámica y Materiales de Construcción (Andimac) señala que ya en 2008 la rehabilitación tiró de la construcción. “Y de nuevo es el momento de activar políticas de rehabilitación. Es una inversión en la que la mayoría de los países de Europa nos lleva ventaja de una o dos décadas. Además es una obligación”. En estos momentos “en la rehabilitación está el gran nicho de mercado. Genera más empleo que otra actividad, requiere más habilidad, más formación, es una actividad más estable”, puntualiza Andimac.

 

Fuente: ABC, La Información, El Periódico de la energía.

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Conoce los planes de la AIE y el FMI para revitalizar la economía y proteger el medio ambiente

La Agencia Internacional de la Energía (AIE) y el Fondo Monetario Internacional (FMI) han propuesto un plan de inversión verde de tres billones de dólares -el 0,7 % del PIB mundial- para relanzar la recuperación económica.

Un Plan de Recuperación Sostenible a tres años, costeado con el gasto público y la financiación privada movilizados por las políticas gubernamentales, centrado en el sector energético y con un doble objeto: revitalizar las economías e impulsar el empleo, al tiempo que se protege el medio ambiente a través de sistemas energéticos más limpios y resilientes.

Desde que comenzó la crisis económica por la pandemia del Covid-19, la AIE ha estado liderando llamamientos a los gobiernos mundiales para que la recuperación sea lo más sostenible posible. Este plan de impacto contempla una treintena de medidas en el sector energético, que empezarían a aplicarse en 2021 hasta 2023, y abarca seis sectores clave: edificios, industria, electricidad, transporte, combustibles y tecnologías emergentes con bajas emisiones de carbono. El plan tiene en cuenta los objetivos nacionales e internacionales para el crecimiento a largo plazo, empleos a prueba de futuro y objetivos de desarrollo sostenible.

Tanto la AIE como el FMI destacan que la rehabilitación de edificios existentes y la inversión en nuevas construcciones más eficientes crearía entre 9 y 30 puestos de trabajo por cada millón de dólares invertidos en medidas de eficiencia energética en el sector de la construcción. Esto convierte al sector en una de las áreas más eficientes en la generación de empleo y con mayor capacidad de creación de puestos de trabajo.

Eficiencia energética

Eficiencia energética.

Con la implantación de este proyecto de impacto, ambas entidades calculan la creación de nueve millones de empleos en el mundo, y reducir las emisiones anuales mundiales de gases de efecto invernadero relacionadas con la energía, en un total de 4.500 millones de toneladas al final del plan.

Asimismo, aportaría otras mejoras a la salud y el bienestar de las personas, incluida una reducción del 5 % de las emisiones contaminantes, acceso a soluciones energéticas limpias para alrededor de 420 millones de personas en países de bajos ingresos y permitir acceso a la electricidad a cerca de 270 millones de personas. Ambas instituciones internacionales pretenden con este informe especial acabar con lo que consideran un falso dilema entre creación de empleo y protección del medio ambiente.

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La construcción en la era posterior al Covid-19: rehabilitación energética y viviendas más sostenibles

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PEP defiende impulsar la formación adecuada y especializada en los nuevos oficios y sistemas constructivos.

En España, cuatro de cada cinco edificios son ineficientes, lo que significa que no cuentan con los niveles adecuados de aislamiento térmico, o que incluso carecen de él, tienen filtraciones de aire incontroladas que repercuten en el consumo energético y no emplean sistemas de generación eficientes. Esta es una de las conclusiones extraídas en el estudio presentado por la Plataforma de Edificación Passivhaus (PEP) sobre el sector de la construcción en tiempos de coronavirus, que ha destacado la importancia de apostar por la rehabilitación eficiente como motor de recuperación económica. 

Los representantes de la Plataforma creen necesario reforzar la nueva Estrategia de Rehabilitación Energética en el Sector de la Edificación en España 2020, que tiene como objetivo rehabilitar entre 120.000 y 300.000 viviendas al año. El impulso a este sector es clave para la reactivación económica tras la crisis sanitaria vivida pero “debe estar un paso más allá, fomentando la excelencia en el sector a través de estándares superiores de eficiencia energética como Passivhaus”, señalan desde la Plataforma.  

¿Cómo conseguirlo? 

  • Especialización de la mano de obra

La formación y la especialización será un elemento clave. El sector de la construcción, que supone el 10 % del PIB español, emplea a más de 1,3 millones de trabajadores, pero antes de la crisis de 2008 llegó a generar 2,5 millones de puestos de trabajo. La bolsa de empleo perdida durante estos años podría volver a cubrirse, al menos parcialmente, si conseguimos, “tener un sector con la formación adecuada y especializada en los nuevos oficios y sistemas constructivos que demanda la construcción de edificios de consumo casi nulo y el estándar Passivhaus”. 

  • Fomento de la excelencia 

Aquellos agentes del sector que apuestan por la excelencia en esta materia, desde promotores hasta usuarios, pasando por constructores y técnicos, deben ser los principales beneficiarios de las medidas que se planteen en cuanto a ayudas directas, subvenciones, bonificaciones, financiación favorable y flexibilización fiscal.

Atención especial merecen, en este sentido, los autónomos y pymes que apuestan por la máxima especialización, puesto que, según un estudio realizado por la PEP entre sus socios, el 93 % han visto afectadas sus obras durante estos meses de estado de alarma y de estos, el 84 % son tanto profesionales liberales como pequeños y medianos estudios que cuentan con menos de diez proyectos en marcha. 

  • Viviendas más sostenibles 

Otra de las cuestiones que el confinamiento ha puesto de relieve ha sido la falta de calidad y carencias de nuestros hogares. La crisis del Covid-19 ha supuesto un examen sorpresa que ha evaluado si nuestras viviendas están preparadas para permanecer mucho tiempo en el interior de las mismas. La respuesta apunta hacia la misma dirección: es necesario vivir en edificios sostenibles, lo que además supondría un ahorro.

En este sentido, la PEP ha realizado un llamamiento a las autoridades para que refuercen su apoyo a la rehabilitación energética “porque esto, no solo será clave para reactivar el sector de una forma sostenible, sino que tendrá un importante retorno en cuanto a reducción de emisiones, mejora de la calidad del aire, mayor confort y mejor salud que beneficie a toda la sociedad”.

 Fuente: CIC Construcción, Interempresas y PEP

  

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